Malas prácticas en el seguimiento postoperatorio: consecuencias para el paciente


El seguimiento postoperatorio es una fase fundamental en cualquier intervención quirúrgica. Una vez que el paciente ha superado la operación, la atención médica no termina. De hecho, es en el periodo posterior a la cirugía cuando se detectan y tratan muchas complicaciones que podrían ser graves si no se identifican a tiempo. Un seguimiento adecuado es crucial para garantizar que la recuperación del paciente sea satisfactoria.

 

¿En qué consiste el seguimiento postoperatorio?

El seguimiento postoperatorio no se limita a una serie de revisiones médicas rutinarias: se trata de un proceso detallado y personalizado que tiene como objetivo monitorizar la evolución del paciente tras una cirugía. Implica controlar la cicatrización de las heridas, observar posibles signos de infección, vigilar que no existan complicaciones relacionadas con el procedimiento quirúrgico y garantizar que el paciente siga el tratamiento y las recomendaciones médicas.

El seguimiento incluye, entre otras cosas, revisiones físicas periódicas, control de signos vitales, análisis de sangre u otras pruebas diagnósticas, administración de medicación adecuada para prevenir infecciones o para el manejo del dolor, e instrucciones precisas sobre la actividad física permitida así como sobre la alimentación y el cuidado de la herida quirúrgica.

Cada cirugía es distinta, por lo que el protocolo de seguimiento debe adaptarse al tipo de intervención y a las características del paciente. Sin embargo, a veces este proceso no se lleva a cabo con la rigurosidad necesaria, lo que puede dar lugar a situaciones graves para la salud del paciente.

 

Malas prácticas en el seguimiento postoperatorio

Las malas prácticas en el seguimiento postoperatorio pueden adoptar diferentes formas, y sus consecuencias varían en función del tipo de cirugía y del estado de salud del paciente. Entre los errores más comunes en esta etapa se encuentran:

  • Omisión de revisiones periódicas: Aunque algunas cirugías requieren únicamente un seguimiento inicial, otras intervenciones precisan de múltiples controles durante semanas o incluso meses. No realizar estas revisiones a tiempo o con la frecuencia necesaria es una de las principales causas de complicaciones postoperatorias no diagnosticadas.
  • Subestimar los síntomas del paciente: En ocasiones, los médicos pueden no prestar la debida atención a los síntomas que el paciente describe después de la cirugía, considerándolos parte normal de la recuperación. Sin embargo, señales como fiebre, dolor agudo, inflamación excesiva o cambios en el aspecto de la herida pueden ser indicativos de una infección o una complicación grave que, de no tratarse, puede derivar en situaciones críticas.
  • Administración incorrecta de medicamentos: Los errores en la dosificación o la prescripción de los medicamentos, como analgésicos o antibióticos, pueden generar graves consecuencias para el paciente. En algunos casos, se prescribe una dosis insuficiente de analgésicos, lo que puede llevar a un mal manejo del dolor y, en otros, un exceso de antibióticos que puede fomentar la resistencia bacteriana o causar otros problemas de salud.
  • Desinformación del paciente sobre los cuidados: El paciente debe recibir información clara y detallada sobre cómo cuidarse después de la cirugía. Esto incluye instrucciones sobre la limpieza y cuidado de la herida, la dieta, las actividades que debe evitar y los síntomas de alarma ante los que debe acudir de nuevo al hospital. La falta de esta información o la comunicación confusa puede generar situaciones de riesgo para el paciente.
  • Negligencia en la detección de complicaciones: Tras cualquier cirugía pueden surgir complicaciones, como infecciones, coágulos, problemas respiratorios o hemorragias internas. En un seguimiento postoperatorio adecuado, los médicos están atentos a los signos tempranos de estos problemas para tratarlos a tiempo. No hacerlo puede resultar en consecuencias muy graves, incluso fatales.

 

Consecuencias para el paciente

Cuando las malas prácticas en el seguimiento postoperatorio ocurren, el paciente se enfrenta a una serie de riesgos. Las consecuencias más comunes de un seguimiento inadecuado incluyen:

  • Infecciones graves: Las infecciones son uno de los riesgos más comunes después de una cirugía. Si no se detectan a tiempo, pueden extenderse rápidamente y causar daños sistémicos, a veces requiriendo nuevas intervenciones quirúrgicas o tratamientos más agresivos, como antibióticos intravenosos.
  • Retraso en la cicatrización: Una mala supervisión de la evolución de la herida quirúrgica puede llevar a que esta no cicatrice correctamente, lo que en algunos casos puede derivar en la apertura de la herida o en la formación de abscesos que requerirán tratamientos adicionales.
  • Problemas respiratorios o circulatorios: En algunos procedimientos, como cirugías ortopédicas o abdominales, la inmovilización prolongada del paciente puede generar problemas circulatorios, como trombos (coágulos de sangre) que pueden ser letales si no se detectan y tratan a tiempo. La falta de supervisión en la administración de anticoagulantes o la falta de movilidad adecuada también pueden agravar esta situación.
  • Reintervenciones quirúrgicas: Cuando no se siguen correctamente las pautas postoperatorias o no se detectan a tiempo las complicaciones, en muchos casos el paciente tendrá que ser sometido a una nueva cirugía para corregir el problema. Esto no solo prolonga el tiempo de recuperación, sino que también aumenta el riesgo de nuevas complicaciones.
  • Daños permanentes o muerte: En los casos más graves, la falta de seguimiento adecuado puede llevar a daños permanentes para la salud del paciente, o incluso a la muerte, cuando una complicación no tratada a tiempo se agrava y resulta irreversible.

 

¿Qué puede hacer un paciente en caso de mala praxis en el seguimiento postoperatorio?

Si un paciente sospecha que ha sido víctima de negligencia médica durante su seguimiento postoperatorio, es crucial que actúe rápidamente. Lo primero que debe hacer es buscar una segunda opinión médica para valorar el estado de su salud y determinar si los síntomas o complicaciones que ha experimentado pudieron haberse prevenido con un seguimiento adecuado.

Además, es fundamental recopilar toda la documentación relacionada con su tratamiento: informes médicos, pruebas diagnósticas, recetas de medicamentos y cualquier comunicación mantenida con los profesionales de salud. Estos documentos serán esenciales en caso de iniciar una reclamación por negligencia.

En este tipo de casos, el paciente, con la ayuda de un abogado para negligencias médicas, puede presentar una reclamación por vía civil, penal o administrativa, dependiendo de la gravedad de la negligencia y de las consecuencias que haya tenido para su salud. Una reclamación exitosa puede resultar en una compensación económica por los daños sufridos, tanto físicos como psicológicos, así como los gastos adicionales derivados de nuevos tratamientos o cirugías correctivas.

 

El seguimiento postoperatorio es una etapa clave en el proceso de recuperación de cualquier paciente. Cuando se cometen errores o se omiten prácticas importantes en esta fase, las consecuencias pueden ser muy graves. Es esencial que los profesionales médicos mantengan un seguimiento cercano y detallado de la evolución del paciente, atendiendo a cualquier síntoma o complicación que pueda surgir para garantizar una recuperación plena.

En caso de negligencia, el paciente tiene derecho a reclamar por los daños sufridos y debe estar bien informado sobre sus derechos. Si precisas la ayuda de un abogado en Derecho Sanitario, desde Atlas Abogados podemos asesorarte: no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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